martes, 28 de noviembre de 2017

ENCUENTRO VM 24-26 NOVIEMBRE 2017



Este último fin de semana de noviembre ha sido especial para todos los que nos hemos dado cita en la Casa Madre de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor (FMMDP), “las hermanas”, como solemos referirnos a ellas y como uno llama a otro cuando es parte de una misma familia. Y es que ese ha sido el sentir generalizado en este reencuentro de los miembros del Voluntariado Misionero Ana Mogas: un volver a casa, un estar en familia.

Un sentimiento, además, que no es ficticio, invención o movimiento del corazón solo de una de las partes de este fabuloso conglomerado religioso-laical que componemos hermanas y voluntarios. No. Es real, es palpable y es compartido. Cosa de dos, como se suele decir. Así nos lo transmitió la Madre Rosario a través de una preciosa carta dirigida a todos nosotros en el marco del último capítulo general de las FMMDP. Gracias, Madre, por tu cariño y ánimo. Gracias, hermanas, por vuestro apoyo e impulso.


Tras los calurosos abrazos de bienvenida, las bromas y el feliz compartir del viernes por la noche, arrancó la jornada de trabajo a la mañana siguiente. Para calentar motores, un divertido juego dirigido por Ana. Divertido en su planteamiento, dinámica y desarrollo pero realmente triste y preocupante en su contenido: la riqueza del mundo concentrada en las manos de unos pocos, una escandalosa cifra de refugiados/desplazados presentes y futuros, millones de personas realizando trabajos forzados, la dolorosa explotación de mujeres y niños…  

Después de este despertar a la cruda realidad —pues debemos despertar a ella una y otra vez por nuestra facilidad para poner filtros psicológicos que nos la amortiguan o acallan—, entramos de lleno al tema sobre el que ha pivotado este encuentro: “Viaja, disfruta, respeta”. Turismo sostenible. Después de horas de trabajo buceando por los documentos de Naciones Unidas sobre el tema por parte de las responsables de VM, Ana nos ofreció una visión sintetizada sobre la importancia del sector turístico en todas sus vertientes y las líneas maestras que los expertos de la ONU han diseñado para que su desarrollo sea una bendición para todos (turistas y países receptores) y no un motivo de degradación y pretexto para abusos de todo tipo.


Después de reponer las pilas en el comedor, nos dedicamos a preparar sendos talleres para los niños que viven en el Centro JMJ de Cáritas en el madrileño barrio de San Blas. Nos dividimos en tres grupos (de 3 a 6 años, de 6 a 12 y de 12 a 16 años) y cada uno preparó una dinámica relacionada con el tema del encuentro para hacer con los chavales, un par de horas después, tras habernos trasladado a su lugar de residencia. Allí nos esperaban dos hermanas, Reyes y Fabiola, que ahora comparten su vida en el centro de Cáritas junto con estos chicos y sus familias. Fue una bonita experiencia. Todos disfrutamos. Ellos y nosotros.

Y así, con el corazón bien calentito, nos fuimos a una pizzería cercana a celebrar el próximo enlace de Roberto y Marta, quienes quisieron invitarnos y hacernos partícipes de su alegría. Comimos, bebimos, reímos, charlamos por los codos. Hasta la vuelta a la Casa Madre en el metro fue una fiesta. Gracias, en buena parte, a una vergüenza que a veces se nos despista y a un sentido del ridículo que en ocasiones obvia hacer acto de presencia. Cosa que, al menos esta vez, fue bueno que ocurriera.

El domingo por la mañana, Lety nos trasladó lo tratado sobre el voluntariado en el capítulo general de las hermanas, que se celebró este verano en Miraflores de la Sierra, y nos leyó la carta a la que me he referido antes. Después vino el precioso testimonio de Sonia, que pasó tres semanas en primavera en la residencia de Benavides (León), en la que viven las hermanas mayores de la congregación. Las agasajó con su simpatía y bondad, con riquísimas tartas y sabrosas empanadas gallegas (¡eh, queremos probar alguna en el próximo encuentro Sonia!) y la lío parda con el servicio de pedicura y masajes que ofreció a las residentes (¡fue tal el éxito que hubo quien no respetaba los turnos y quería acaparar su cita y la de la hermana siguiente!). Bueno, pues ya os imaginareis, que con estas pequeñas acciones Sonia conquistó sus ancianos y enormes corazones.

Ya encarando la recta final del encuentro, tuvimos un tiempo para la reflexión, la evaluación y entrevistas. Luego, la puesta en común de estos ecos. Las nuevas voluntarias no nos cortamos un pelo y dimos rienda suelta a nuestros sentimientos y emociones. Sorpresa y gratitud fue el sentir generalizado de Vanessa, Cristina, María y Clara. Ninguna dábamos crédito a lo fácil que había sido integrarse en un grupo en el que hay personas que se conocen desde hace muchos años. Fue natural, espontáneo y rápido, como si ya fuésemos voluntarias misioneras de Ana Mogas de toda la vida. De ahí a la gratitud, el salto es lógico: gratitud por la acogida, por lo vivido, por lo aprendido…

Y cuando ya estábamos todos con el vello erizado por todo lo recogido del encuentro, llegó el padre Eduardo para “poner la nota de color”, como él mismo dijo con su fabuloso sentido del humor. Con él como celebrante tuve el honor de asistir a mi primera “misa para vagos”. No os lo toméis a mal, pero es que, cuando me puse de pie al inicio de la misa y María Garrido me dijo “no hace falta, aquí nadie se levanta”, mi sorpresa fue mayúscula. Sin embargo, la experiencia no estuvo mal y esta peculiar Eucaristía fue una nueva constatación de ese “sentirse como en casa” (¡Y tanto!).
  

Una vez hecha la foto de grupo, fuimos todos al comedor para compartir nuestra última comida del encuentro: unos macarrones que estaban para chuparse los dedos y una animada charla llena de anécdotas y risas. Después pasamos, sin transición, a las despedidas. Muchos debían partir ya pues les esperaba un largo viaje de vuelta a casa. La frase más repetida: 
“¡Nos vemos en la próxima!”.

domingo, 15 de octubre de 2017

ENCUENTRO NUEVOS VOLUNTARIOS 2017


"Después de cada encuentro se hace un resumen de la experiencia y vez nos ha tocado escribirla a las dos Marías del grupo.
Somos dos chicas de Córdoba que nos conocíamos desde hace tiempo y que llevábamos muchos años sin contacto. Ambas buscábamos una nueva experiencia y el destino nos volvió a unir en una aventura. Tan sólo entrar en la Casa Madre en Madrid, ya nos sentimos parte de algo que todavía no teníamos muy claro de qué iba. Cierto es que las dos hemos crecido en el ambiente de la fe franciscana, entonces, para nosotras, fue como volver a casa después de mucho tiempo.


El fin de semana superó nuestras expectativas, ninguna de las dos teníamos muy claro qué nos deparaban esos días, pero allí estábamos dispuestas a abrir nuestros oídos y escuchar qué podíamos ofrecer y cómo podíamos crecer como personas. Fue muy intenso, recordamos a María Ana y su vida en misión, hubo momentos de ocio, e incluso tiempo para conocernos y aprender de las diferentes experiencias que cada uno habíamos vivido.
 La tarde del sábado presenciamos uno de los momentos claves, Almudena nos habló de su misión en Argentina. Unas breves pinceladas que no hicieron más que alimentar nuestra ilusión. Cada detalle que dijo más importante que el anterior, nos acercó a la realidad. Nos hizo poner los pies en la tierra y entender que no es tan sencillo como creemos, pero no por ello se nos pasó por la mente dejar esta aventura a la mitad. Estábamos comenzando un nuevo camino con ilusión, mucho que aportar y muchísimo que aprender. Al fin y al cabo, para eso estábamos allí.

Fuimos a visitar el hogar de niños con enfermedades raras, una  

aproximación a la realidad de los demás que nos ayudó a conocer nuestra capacidad para enfrentarnos a ella.

El domingo tras pasar mañana hablando del voluntariado y de la eucaristía, llegó el momento de la despedida, con la alegría de saber que no era un adiós, sino un hasta pronto. Sabíamos que como familia, nos tocaría reunirnos de nuevo para seguir compartiendo experiencias de comunidad y ayuda.


Es indispensable destacar la labor del equipo y darles las gracias por todo el esfuerzo y tiempo que han dedicado a hacer de este un fin de semana tan intenso e inolvidable."

María Simón
María González





¡GRACIAS A TODOS VOSOTROS!
NOS VEMOS MUY PRONTO

miércoles, 13 de septiembre de 2017


Los próximos días 14 y 15 de octubre el grupo de Voluntariado Misionero M.Ana Mogas te invita a participar en la formación para nuevos voluntarios. Atrévete a ver el mundo de otra manera y acércate más a las necesidades de los que nos rodean: un mundo mejor es posible, depende de ti.
Si quieres saber más escribe a vmanamogas@gmail.com


domingo, 11 de junio de 2017


"Ser enviada es algo que he esperado durante mucho tiempo, la misión es algo que he soñado, he imaginado en mi mente miles de veces durante años.
Ahora ha llegado mi momento, quiero dar las gracias a todos los que me han acompañado en mi preparación. Gracias a las hermanas y al colegio Divina Pastora, que sembraron esa semilla en mí, el impulso a servir a los demás y me regalaron los mejores años de mi vida.
Gracias a mis amigos, ya sean del colegio, universidad o de viajes y aventuras. En vosotros encuentro todo lo que se puede soñar en un amigo: lealtad, principios, confianza, apoyo…No sé quién sería hoy si no estuvieseis en mi vida. Gracias.
A la comunidad de la parroquia San Antonio, por ser ejemplo de que da igual de dónde vengamos o la edad que tenemos, pues somos una familia que se quiere y se cuida.
Gracias a la V.M. por darme esta oportunidad, por confiar en mí, por ser siempre mi referencia, por darme amigos, que más que amigos, son hermanos.
Gracias a mi familia por su apoyo y su cariño. He tenido la inmensa suerte de haber conocido a mis cuatro abuelos, tres de ellos ya no están, pero los recuerdos todos los días en mi corazón y no me cabe duda de que me acompañarán en mi misión, ellos han sido para mí ejemplo de bondad, trabajo, servicio y autenticidad.
Un gracias especial a mis padres y mi hermana, por ser mis guías, mi mayor apoyo, mi roca. Vosotros me habéis aguantado en mis peores momentos y me habéis acompañado en los mejores. Gracias por apoyarme en esta decisión y por ser siempre lección de amor, os quiero.

Y por último, gracias al Señor por darme una vida maravillosa y poner en ella personas maravillosas. Por querer hacer de mí su instrumentos, ahora me pongo en tus manos, Señor, y te digo:
¡Aquí estoy, Envíame!"


Almudena Muñoz Soberón
































lunes, 8 de mayo de 2017

Enlázate por la Justicia nos convoca en la próxima Vigilia de Oración
#CuidaPlanetaCombatePobreza


domingo, 2 de abril de 2017

Crónica Encuentro de Voluntarios (31/03 - 02/04)

Una ilusión compartida es un desafío común”


Han pasado varios meses desde que el grupo se unió por última vez, si bien es verdad que cada zona ha podido disfrutar de su propio encuentro para seguir trabajando el tema de este curso: “Si cuidas el planeta, combates la pobreza”, siempre es una alegría volver a ver a los miembros de esta gran familia que viven lejos.

El sábado por la mañana, nuestras amigas andaluzas prepararon la oración y dinámica de presentación, que nos ayudó a todos a entender que cada uno de nosotros somos parte de un todo en la naturaleza y que nos necesitamos los unos a los otros para que todo funcione. Después, Juan Carlos, de la asociación Biotropía nos presentó el tema del Decálogo ecológico, con consejos muy útiles para que todos, en la medida de lo posible, aportemos nuestro granito de arena.


Tras la comida, Sonia, una hermana que vive en Mozambique, nos dio testimonio de su misión en África y se quedó a compartir con nosotros el resto del encuentro. A media tarde nos pusimos en marcha hacia el Residencial de la JMJ, pudimos conocer la historia del centro y el trabajo que allí realiza la comunidad de hermanas que allí vive, formada por Reyes, Fabiola y Teresa. El Residencial proporciona vivienda a aquellas familias que por circunstancias de la vida se han quedado sin recursos. Se nos brindó la oportunidad de conocer a algunas de las familias que allí vivían, una experiencia positiva y enriquecedora, ya que estas personas nos abrieron las puertas de su casa y se abrieron a nosotros, dejándonos conocer un poco de sus vidas.



El domingo la hermana Puri, de Ladesol nos animó a continuar con el proyecto de la Casa del Joven, en San Pedro, Argentina. Pronto se conocerán las nuevas actividades para ayudar a que el proyecto siga funcionando. También contamos con la compañía de Rosario y Adelaida. Rosario, como superiora, nos explicó lo que es el Capítulo General, que tendrá lugar en julio y nos pidió que como parte de la familia de las franciscanas participáramos en él.


Siempre es un placer encontrarse de nuevo con la familia, pues a pesar de que estemos lejos el sentimiento de unidad es fuerte. A los que no pudieron venir, os tuvimos muy presentes durante todo el fin de semana. Después de este encuentro hay algo que todos tenemos claro:

Una ilusión compartida es un desafío común.”