martes, 7 de mayo de 2013

Encuentro de tod@s

       Diferente, no indiferente    26- 28 abril 2013
El grupo entero en el albergue de San Juan de Dios...con nuestro mejor "guía", Jesús!!!!


Nuestro lema, continuación del primer encuentro: Competencia Intercultural

Intercultural...¡¡¡buceo en la diferencia!!!!

Leti y María nos ayudaron a entrar, y de qué manera!!!!!

Preparad@s, list@s, ya!!!!!!!!

Comenzamos en silencio y con el lenguaje no verbal....









¡La segunda vez fue mejor!!!!!!!

...y seguimos buceando, a través de nuestras manos...









Hay muchas clases de manos, iluminadas por nuestro querido "iceberg"

Y pudimos disfrutar de los talleres con Geña de Villa Teresita y nuestras hermanas africanas, qué gozada!!!

....y más hermanas con nosotras que se unieron al encuentro, las junioras de la PREPARACIÓN PARA LA PROFESIÓN PERPETUA...PPP!!!











Con nuestro querido Jesús, "sin chuleta"

...después de tanto buceo, nuestro merecido descanso y mesa compartida, qué hambre!!!!!!


No hay fotos del después, pero se lo pasaron estupendo compartiendo el día

Sonia, Cris y Ana comparten su experiencia de Semana Santa en Villa Teresita

...Y María en Cuba!

Manos que hablan!

...de identidades y pertenencias...

Es cierto que somos una estupenda generación!!!!!!

...porque creemos que con la fuerza de Dios y los herman@s: OTRO MUNDO ES POSIBLE, NECESARIO Y URGENTE...







...Después de la misa, la mesa!







...y a vivir la vida de cada día como nuestra auténtica MISIÓN!!!!!! (Carmen con sus "postulantas")
    Poco a poco, como se hacen todas las cosas buenas, la casa Madre de Madrid fue llenándose de interculturalidad. Con nuestras pertenencias, cada un@ llamamos antes o después a la puerta de la que ya es como nuestra segunda casa. Al otro lado, Córdoba, Toledo, Madrid, Murcia, Ourense, León, Salamanca… con mucha fuerza e ilusión esperaban ya para poder compartir con el resto todas las novedades. Así comenzó el último encuentro de voluntariado misionero, con reencuentros, abrazos y con muchas ganas.
   A la mañana siguiente había llegado la hora de que el encuentro comenzara oficialmente. Y lo hizo con una actividad muy especial que iba a despertar nuestros sentidos, especialmente el tacto. Las manos fueron las protagonistas del sábado con un mensaje claro y especial: “Cuenta conmigo”. La desconfianza que nos creó ponernos una venda en los ojos dejó paso al calor, la protección, la ternura, la fuerza… que nos transmitieron l@s demás. Mano con mano. Tacto con tacto. En una mano de papel escribimos nuestras debilidades y fortalezas, aquello de nosotr@s con lo que l@s demás pueden contar y eso que más necesitamos recibir.
   La metáfora del iceberg nos hizo después reflexionar sobre las personas, lo que vemos y dejamos ver de nosotr@s mism@s y cómo hacemos o no de los prejuicios una barrera frente a nuestros herman@s. Así, nos zambullimos en una lluvia de ideas que nos llevó a meditar sobre nuestras pertenencias y todo aquello que nos hace persona, que nos convierte en lo que somos. Por grupos compartimos más íntimamente nuestros pensamientos y profundizamos en todas las ideas que antes se habían tratado.

 El descanso de la comida, entre risas y curiosidades, daba paso a una intensa tarde a la que le faltaron horas para poder exprimir al máximo las actividades preparadas. Una oportunidad excepcional para conocer de primera mano realidades tan cercanas como desconocidas a la vez. Con las hermanas llegadas de Benín, Angola y El Congo aprendimos sobre la cultura y economía de sus países, sus materias primas y sus gentes. Especialmente, vimos la gran injusticia que se cierne sobre ellos, siendo los más ricos los más afectados por la pobreza. Y para quitar un poco de peso al asunto llegó la hora de ¡¡bailar!!, uniéndonos a las hermanas en sus rítmicas danzas africanas.
   Con Geña, de Villa Teresita, y su taller “Identidades rotas” desmontamos los tópicos sobre la prostitución, dejándonos conmovid@s a cada historia que salía de su boca, a cada realidad a la que pudimos poner nombre y rostro.
   Pese a las ganas de seguir conociendo el mundo de estas mujeres en exclusión social, tuvimos que prepararnos para la siguiente visita: el Hogar de San Juan de Dios. Tras un paseo por las calles de Madrid, llegamos al Hogar, donde nuestro compañero Jesús hizo de guía y testigo de esos hombres que ya no tienen a dónde ir. Conocimos las instalaciones y normas de convivencia, además de sus trabajos de manualidades, muchos dignos de exponerse en un museo y en lo que ocupan parte de su tiempo en esta “casa”. Jesús nos puso en la piel de esas personas sin hogar, nos situó en un cara a cara con sus debilidades y fortalezas, con sus recaídas y sus ganas de salir adelante, de intentar recuperar su dignidad. La visita concluyó con la historia de la vida de San Juan de Dios, que, con chuleta o sin ella, Jesús hizo que nos llegase bien adentro.

Una tarde cargada de experiencias que nos sensibilizaron frente esas personas ante las que muchas veces torcemos la mirada.
  El domingo siempre pasa con un sabor agridulce, de emoción y despedida. Pero aún nos quedaba mucho por delante. La oración de la mañana nos despertó para poder poner los cinco sentidos a los testimonios de otr@s compañer@s voluntari@s. Las palabras de Ana, Cristina y Sonia con su vivencia en Villa Teresita, junto al relato de María sobre su estancia en Cuba, nos conmovieron y, a su vez, removieron nuestra conciencia. Realidades que pusieron en tela de juicio lo que consideramos “problemas” e hicieron cuestionarnos todas esas facilidades de las que disponemos cada día y no valoramos. Gracias a todas por mostrarnos las contradicciones del mundo y ayudarnos a reflexionar y a poner cara a la injusticia y la desigualdad. Cara a la lucha diaria, a la fortaleza.
 Junto al hermano Ángel, africano y religioso del Verbo Divino que presidió la Eucaristía, compartimos con l@s demás algo muy difícil de concretar: ¿Con qué nos quedamos de esta vivencia? Estoy segura de que con todo, pero sobre todo con el cariño y con ese iceberg que cada un@ destapamos un poquito más durante estos dos días.
 Había llegado la hora de volver a casa, de retomar nuestros otros destinos sin olvidar el principal: esa misión de dar testimonio de lo vivido y, especialmente,  de ponerlo en práctica en nuestro día a día.         
                                                                            Sonia Vidal Álvarez    

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