jueves, 14 de noviembre de 2013

CRÓNICA DE LA EXPERIENCIA MISIONERA EN VENEZUELA.


 ROBERTO



El Día 2 de Julio salí a las 5:00 de Barajas dirección Frankfurt, en Frankfurt cogí otro vuelo, después de un viaje de unas cuantas horas llegué a Caracas y desde allí tuve que seguir volando para llegar a Ciudad Bolívar.

En el Aeropuerto de Caracas identifiqué a una hermana de la congregación que me estaba esperando para compartir vuelo, ¡vaya sorpresa más inesperada!, pues a mí no me habían podido avisar de que iba a estar ella allí.

Llegué a Ciudad Bolívar y la comunidad de allí me recibió con los brazos abiertos y me dejaron dormir en una habitación que estaba en su casa. ¡Qué falta me hacía! Al día siguiente me enseñaron la Ciudad, mientras que la hermana Irene hacia unas tareas. Por la noche cogí un autobús de Ciudad Bolívar a Santa Elena con la hermana Lidia. El viaje fue lento porque el autobús tenía que parar por los militares, pues revisaban la documentación y las maletas.

Llegamos por la mañana a Santa Elena donde cogimos un aeroplano ¡vaya vuelo! daba muchos botes pero el piloto iba tranquilo con una mano en el volante y con la otra en el móvil. ¡y por fin! WONKEN.

Entre semana, el horario era de mucho trabajo, a las 5 de la mañana me despertaba, a las 5 y 30 rezaba con todos los alumnos, a las 6 desayuno, de 7:30 a 11:30 y de 14:00 a 17:00 estaba en el cole.

En el Colegio agropecuario durante todo el mes de Julio, ayudé a la profesora de Química a realizar el inventario, a colocar el laboratorio de Química y a preparar las prácticas de laboratorio. También ayude a la profe de Mates con ejercicios y problemas.

Además, durante dos semanas del mes de Julio estuve dando un taller de evangelización a los profesores y obreros del Cole. Como eran alrededor de 70 personas el taller se dividió en tres grupos y cada día triplicaba las reuniones.

En los fines de semana de Julio, el Sábado por la mañana iba a trabajar al cole, por la tarde sino llovía me iba al río a bañarme y los Domingos por la mañana teníamos la celebración de la palabra.

En el mes de agosto realicé dos grandes excursiones:

La primera fue ir a recoger a dos enfermos que no podían moverse en el otro lado del valle, fuimos en el camión y nos quedamos atascados por el barro, estuvimos dos horas para poder sacar el camión del barro, luego nos llovió y al final conseguimos llegar a recoger a los enfermos, que pudimos llevarles al ambulatorio del valle.

La segunda fue una visita a una de los caserios(poblados) más pobres que había en el valle y que sólo se podía llegar en canoa. Fue precioso y una auténtica aventura porque a la vuelta el motor de la canoa dejo de funcionar y tuvimos que volver a remo y contra corriente. Al hacerse de noche y acercarse una tormenta, dejamos la canoa y el resto de la vuelta la hicimos a pie por la selva.

El viaje de vuelta, la hermana Manuela me despidió en la pista al medio día y el aeroplano me llevó hasta Santa Elena, en el aeropuerto de Santa Elena el piloto me llevo a un taxista de confianza, que me llevo a la estación de autobuses, allí me ayudó a negociar el pasaje hasta Ciudad Bolivar.

En la estación de autobuses de Ciudad Bolivar me esperaban las hermanas Amaya e Irene de madrugada y me llevaron directamente al aeropuerto para ver si podíamos coger el pasaje, pues no lo pudimos ver con antelación. ¡Lo conseguimos! Y volé directo a Caracas al amanecer.

En el aeropuerto de Caracas cogí un taxi que me tenía que llevar a la casa madre de las hermanas, donde me esperó Lidia estuve durmiendo casi todo el día, porque no había dormido en 30 horas. Al día siguiente, el 9 de Agosto por la mañana visité Carácas y por la tarde cogí el vuelo que me llevó a Frankfurt y desde allí al día siguiente cogí el vuelo que me llevó a Madrid.

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