lunes, 22 de abril de 2013

Experiencia misionera desde Venezuela (Ciudad Piar), 16 de abril de 2013

Después de unos días de reflexión, dado la situación política que vive el país, quiero compartir con vosotros esta linda experiencia que estoy viviendo intensamente. Siento no haber escrito antes, pero el tiempo se pasa pronto y la señal de Internet ha estado regular. Con todo, quiero que mi saludo de Paz y Bien llegue a sus corazones, pues la presencia de Jesús Resucitado sigue dando frutos de esperanza en un mundo que necesita cristianos comprometidos que juntos lo podamos construir, cuidando los espacios en que nos hacemos presente.

 Os cuento a grandes rasgos que a pesar de todo, desde que he llegado al país, me he sentido muy acogida por las hermanas, la Asociación AMAM, el personal del Colegio, la Parroquia, los vecinos. Como sabéis los latinoamericanos nos caracterizamos por ser cálidos en las relaciones humanas. Sin embargo, siempre hay cosas que mejorar, por eso, nos enriquecemos al conocer otras culturas. No obstante, son cosas pequeñas que se llevan con alegría y con la gracia de Dios, pues al ver la alegría de los niños, tanto en las clases de religión como en la catequesis vale la pena cualquier esfuerzo.

Con las imágenes quiero ilustrar mi itinerario desde que llegué a Venezuela. Pues han sido muchas experiencias vividas. Empecé con un paseo por Caracas, donde se puede constatar que la Capital está llena de mensajes políticos.


El 3 de febrero hice la renovación de mis votos temporales en una Capilla que damos catequesis las hermanas. La celebración estuvo muy emotiva, ya que la gente que me acompañó era muy humilde.

El 7 de febrero, tuve una convivencia con los niños de preescolar. Me ayudó mucho, pues de todo se va aprendiendo, pues la inocencia de los niños es lo más tierno y más noble que hay.


El 12 de marzo, celebré mi cumpleaños en comunidad compartiendo muy fraternalmente. Además algunos alumnos del Colegio han tenido un gesto muy bonito, ya que me han regalado unas flores naturales. También he tenido la oportunidad de celebrarlo con los niños y jóvenes de la catequesis. De tarta comimos unos dulces hechos por una señora que camina con la ayuda de una muleta. Como podéis ver todo esto ayuda a valorar la sencillez de la vida.





Por último, la Semana Santa, tuve la oportunidad de celebrarla con la Hna. Iraida, acompañando a algunas jóvenes que se sienten llamadas a la Vida Religiosa. Además hemos asistido al pueblo de “Mene” con algunos actos litúrgicos, ya que el sacerdote va en determinadas ocasiones.
Lamentablemente esta falta de presencia religiosa, hace que proliferen las sectas protestantes. Con todo, no deja de ser una experiencia muy significativa, pues se aprende cada día algo nuevo, sintiendo en todo la presencia de Dios.

Un abrazo fraterno de vuestra hermana en Cristo, Ada Hernández

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