lunes, 29 de abril de 2013

Experiencia de Semana Santa 2013 en el hogar de mujeres Villa Teresita (Madrid)



   
Movidas por el testimonio de una chica de nuestra edad, llegamos a aceptar la propuesta, para poder vivir la experiencia de la Semana Santa desde una perspectiva diferente.

   El jueves 28 de Marzo llegamos a Villa Teresita, con mucha ilusión pero a la vez expectantes de todo lo que íbamos a vivir durante esos cuatro días. El primer contacto con las chicas fue en los talleres que realizan, luego compartimos la comida como hacen diariamente y nos fuimos a los oficios del Jueves Santo a la Ventilla, la celebración fue muy sencilla pero consiguió llegar a cada una de nosotras de diferentes modos. Finalizamos el día con  la Hora Santa que compartimos en un ambiente de familia, fue un momento de acompañar a Jesús desde nuestra propia realidad.

   El Viernes Santo, por la mañana, fuimos a la Ventilla caminando, “momento de unión entre unas y otras, con la suerte de que una de las chicas quiso acompañarnos”. Allí vivimos el Vía Crucis como un miembro más de la Comunidad Parroquial, ya que fue representado por los diferentes grupos de la Parroquia. Tuvimos la suerte de sentir al pueblo unido. Por la tarde, antes de ir a los oficios, acompañamos a una de las chicas a comprar una camiseta, ya que el Sábado  en la Vigilia Pascual bautizarían a su hija, un momento muy importante para ella. Después de los oficios, disfrutamos de la compañía de una de las chicas, en la cual compartimos cosas de nuestras vidas. Para terminar el día disfrutamos viendo todas juntas la película de “Jesús de Nazaret”.

   El Sábado, fue un día muy intenso, ya que salimos a la calle para acompañar a Geña y a Carolina en su labor por las calles de Madrid. Sentimos una mezcla de emociones, nerviosismo ante lo desconocido, enfado por lo normalizado que está su situación y tristeza por su obligada forma de vida, pero también alegría porque a pesar de lo que están viviendo, siguen teniendo fe. Este tiempo nos permitió ser participes de sus vidas, lo que nos llevo a reflexionar sobre que cualquiera de nosotras podríamos vernos en su misma situación. Después de comer compartimos las diferentes sensaciones con Geña, Carolina y Conchi, continuamos con el ensayo de los cantos de la Vigilia Pascual. Una vez acabada la cena, nos dirigimos a la parroquia donde vivimos una Vigilia especial, ya que bautizaban a la hija de una de las chicas de la casa. Terminamos el día celebrándolo con todas las personas implicadas en la casa, con un chocolatada.

   El domingo, fue un día triste, ya que tocaba despedirse para volver a nuestras casas, parecía que llevábamos muchos más días. Las chicas nos regalaron una de las manualidades que confeccionan con tanto cariño.

                                                                                  Sonia, Ana y Cris




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