domingo, 10 de marzo de 2013


Las puertas… y el corazón… abiertos de par en par
Crónica del II Encuentro de Nuev@s 
23-24 Febrero 2013

   No es sencillo resumir en unas cuántas líneas lo vivido en un día y medio tan pleno.

   Caras nuevas que dejan de serlo, canciones, colores, María Ana, carisma, hermanas, datos, imágenes, emociones, risas, testimonios, niños… Mientras escribo todavía está fermentando todo en mi interior.

   Sí quisiera empezar expresando la inmensa gratitud de los “nuevos” hacia todas las hermanas que durante este día y medio se volcaron con nosotros. ¡Qué difícil no sentirse como en casa desde el minuto cero! Echando cuentas resulta que para los “nuevos” hemos liado a más del doble de personas para nuestra atención. ¡Muchas, muchas gracias!

Sábado, 23 de febrero, 9:45 a.m.  “Afectuosa en el trato, infundía al mismo tiempo respeto y confianza”, rasgos de María Ana Mogas

   El encuentro ya tuvo su inicio en la noche del viernes, pues algunos de los asistentes de fuera de Madrid llegaron un poco antes que el resto y empezaron a disfrutar. En la mañana, poco a poco vamos llegando el resto de “nuevos” a la Casa Madre, a la sede que tiene el Voluntariado Misionero de las Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor. Allá nos fuimos encontrando Esther de León, Laura de Ciudad Rodrigo, María de Vigo pero viviendo en Madrid, Mónica de Madrid casi recién llegada de Isla de la
Reunión, Rafael de Córdoba y Miguel Ángel de Valdemoro con Ana, Leti y Sofía, nuestras anfitrionas.

   Rompiendo el hielo con las presentaciones, una oración de acción de gracias y de ayuda para el
discernimiento y… ¡manos a la obra!

   Con los acordes de Siempre Así, nos dieron la bienvenida a nuestra casa y nos dejaron claro que la puerta estará siempre abierta para entrar y salir cuando queramos, que no importa quiénes seamos, ni de dónde vengamos… ya somos familia y la familia siempre está ahí para cuando la necesitemos. Con la música y los colores fuimos abriéndonos un poco más los unos a los otros, mostrando poco a poco nuestra personalidad e inquietudes. ¡Amarillo! ¡Alegría!, ¡Verde! ¡Ánimo, Esperanza!, ¡Gris! ¡Profundidad, Pensamiento!, ¡Azul! ¡Paz, Silencio!, ¡Negro! ¡Franqueza!, ¡Rojo!, ¡Naranja!, ¡Violeta!, ¡Blanco!.. ¡Blanco! ¡Todo un arco iris! Diversidad. Cada uno aportando sus experiencias, distintas como los colores: enfermera, arquitecta,
ingeniero, fisioterapeuta, guarda privado, maestra de educación especial, otra maestra, médico,… ¡Venga, venga,… contadnos, contadnos…! Ya estamos en posición de salida.

   La mañana continuó llena del carisma de María Ana y de sus Franciscanas Misioneras. En primer lugar, nos presentaron brevemente la vida y obra de María Ana y, a continuación, sus frutos reflejados en la Misión que llevan a cabo sus hermanas en los ámbitos de la educación, la asistencia sanitaria y social a los más débiles, dentro y fuera de España. A través de un video fuimos conociendo a la Familia. Y puesto que teníamos abiertas de par en par las puertas, fuimos visitando la que ya es nuestra casa.

   Con especial cariño nos enseñaron el museo que tienen en el Secretariado dedicado a la vida de María Ana y la historia de su Congregación. Nos seguimos empapando de su carisma. Visitamos el sepulcro de María Ana, la iglesia … Antes de la comida estuvimos delante de una copia del cuadro de María Ana que presidió en Roma la ceremonia de su beatificación, observándolo, meditando su significado y, bajo la guía de Sofía, seguimos aprendiendo sobre su carisma y su lema: “Amor y sacrificio”.

   La verdad: ya necesitábamos un descanso para asimilar todo lo visto y oído; y que mejor que comer en familia. Dicho y hecho. En la comida se nos unió Alicia, mi mujer, que ya nos acompañó el resto del encuentro. Se acercó Reyes, otra hermana del equipo de Voluntariado Misionero, a saludarnos durante la comida. Fue realmente el primer momento donde “los nuevos” empezamos a soltarnos un poco más, a compartir nuestras vidas e inquietudes personales, a asombrarnos juntos con el carisma y la vida de María
Ana.

   Fraternidad, humildad, cariño, alegría, pobreza… Cayado y Zurrón de pastora, de
peregrina.

Sábado, 23 de febrero, 3:45 p.m. “Para no perder el norte… todos necesitamos un poco de sur”

   Vuelta a la sala y presentación de la Fundación LADESOL, de sus proyectos, becas (o apadrinamientos) y sus actividades. Nos mostraron que se puede compartir fraternalmente y ser eficaz al mismo tiempo. Nos mostraron que hoy en día para gestionar proyectos hay que hacer un trabajo serio… y vaya si lo vimos: ¡Estábamos rodeados de montones de carpetas con toda la información de los proyectos!

   Tras la presentación de la fundación dedicamos un tiempo a trabajar en pequeños grupos sobre los ecos de los talleres del día y a reflejar de manera “artística” el poso de todo lo vivido hasta ese momento: “Otro mundo es posible”, “Con otra mirada”, “Carisma”, “Camino al Corazón”, “Colores”…

Sábado, 23 de febrero, 6:30 p.m. “A los pobres no les hagáis esperar”, María Ana Mogas

   Y cuando la tarde empezaba a caer, nuestros ánimos se reavivaron. Abandonábamos la Casa para ir al Hogar. Cogimos el metro y nos fuimos hacía El Carmen, cerca de Ventas, alhogar “Santa María de la Vida” donde un grupo de hermanas, en el cuál también está Ana, dedican su vida a ellos: Oscar, Larry, Johnny, Sidonia… De nuevo más puertas abiertas. Allí nos estaban esperando las hermanas Lola, María… y ellos, sus niños: Más familia, más hermanos… Las hermanas comparten su vida de familia con ellos, en un hogar como los nuestros o… ¡ya quisiéramos tener en nuestros hogares el Amor que se respiraba en cada rinconcito de esa casa! Y encima nos tenían preparada una merendola, ¡como en casa! Compartimos charla y comida fraternalmente, con Oscar oficiando de maestro de ceremonias. Estoy seguro de que Laura podrá corresponder y Oscar tendrá su carta del obispo, y esperamos que Larry después del sueño que se echó no diese noche toledana… ¡Ja, ja, ja!

Sábado, 23 de febrero, 11:00 p.m.

   Regresamos a Casa… y la cama que hay que descansar. Esta vez no hubo fiesta, y eso que nos animaron… Alguna charla que otra antes de acostarse y a reposar lo vivido.

Domingo, 24 de febrero, 8:20 a.m “Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas”

   Desayuno y, a continuación, Eucaristía en Ntra. Sra. de los Ángeles. El Evangelio del día, el de la
Transfiguración del Señor, nos recordó lo bien que se está en presencia de la gloria del Señor. También que esa gloria definitiva llegaría después de su pasión y muerte. Amor y Sacrificio. Carisma. ¡Qué bien estábamos!

   Al regresar de la Eucaristía comenzamos con una canción que nos seguía motivando a vivir en Misión: “Sigue habiendo…” tantas cosas por hacer; y con una oración para ofrecer a Jesús lo que somos, nuestro trabajo, nuestro tiempo para y porque creemos que Otro Mundo es Posible.

   Entonces, y no antes, fue el momento de presentarnos el proyecto de Voluntariado Misionero. Se nos habían unido las hermanas María Inés y Gizela, y Jesús, el marido de Leti, miembro también del grupo de VM. Todos tenemos cabida, sin prisas, acompañados. Siempre con un Antes, un Ahora y un Después. Con las puertas abiertas de para entrar y salir…

   Tuvimos también los testimonios magníficos de Gizela (Angola) y Leti (Argentina). El primero de ellos, desde la experiencia de Misión en el día a día en una comunidad de Angola. Y el segundo, como la experiencia de una joven que va a compartir y ponerse al servicio en su primer Envío internacional, con sus dudas, yendo en un momento complicado… pero que una vez allí se deja modelar y queda enganchada para siempre a esa gente y a la Misión.

   Tras los testimonios, tuvimos un tiempo para charlar en privado con el equipo de VM y expresar nuestras dudas, inquietudes, deseos… y recibir unas palabras de ánimo, de serenidad, de alegría, de confianza…

   Y terminamos el Encuentro con una comida fraterna después de haber preparado nuestra “mochila” con todo lo compartido en este día y medio. Sin temor a equivocarme,creo que todos nos llevamos una nueva familia, una nueva mirada hacia los hermanos, la certeza de que otro mundo es posible y de que la Misión empieza aquí y ahora, que es posible vivir en Misión allá donde estemos y haciendo aquello que hagamos. Y sí, cierta impaciencia, porque no decirlo, o mucha dependiendo del caso… por volver a vernos,
por ponernos al servicio… pues todos tenemos un gusanillo dentro, sino ninguno hubiésemos ido ese desapacible fin de semana a Madrid, a Santa Engracia 140.

      ¡Gracias! ¡Muchas gracias! Porque nos abristeis de par en par no sólo las puertas sino el corazón.










                                                              Hno. Miguel Ángel OFS

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