lunes, 11 de marzo de 2013

Memoria del VM para el Capítulo General de 2011


                       MEMORIA DEL SEXENIO:
VOLUNTARIADO MISIONERO
“Con la fuerza del Espíritu salimos al encuentro de las hermanas y hermanos jóvenes”

Introducción. Muy buen día, queridas hermanas. Primero, GRACIÑAS por dar cabida en la Asamblea Capitular, al grupo del Voluntariado Misionero. Con él, abrimos la puerta al universo joven, con rostros y corazones concretos y con llamadas interpeladoras que nos invitan a salir a su encuentro para conocerlos y amarlos, en sus caminos y desde su realidad, para dejarnos evangelizar por ellos, reconocer CON ELL@S al Señor de la Vida y JUNT@S, partir y repartir el pan CON nuestros hermanos y hermanas más pobres. Como Francisco y María Ana.

Sí, es así, hermanas…no sé si por el camino, como los de Emaús, andamos enfrascadas en las penalidades y urgencias, en las durezas y en lo que debiera ser y no es, o en lo que es y creemos “no da más de sí” y no caemos en la cuenta que hay más Vida y más horizonte en ese peso de realismo, que a veces nos aplasta, nos preocupa y nos impide ver más allá. Mejor dicho, nos impide descubrir que Jesús Resucitado camina a nuestro lado en l@s  jóvenes caminantes que tienen sed de: sentido, amor, escucha, valoración, aceptación, paz, sanación, reconstrucción interior, donación, silencio, esperanza, familia, …y muchas veces no nos encuentran porque estamos muy ocupadas, no estamos o estamos en el camino de Emaús, en nuestro camino de Emaús esperando, esperando a que el Señor parta con nosotras su pan.

Historia. El Voluntariado Misionero nace en nuestra Familia Congregacional por la fuerza del Espíritu, hace ya muchos años, llamando a nuestra puerta a través de jóvenes que manifestaban el deseo de compartir su vida en misión, con nosotras. El Espíritu llamó a nuestra puerta y le abrimos…Y en toda su existencia, este grupo ha dado cauce a la experiencia misionera de muchos y muchas jóvenes, siendo una pieza clave en su sensibilidad actual y en la orientación de sus vidas. A lo largo de los años, el voluntariado misionero sigue siendo un auténtico lugar de encuentro, una de las mejores plataformas evangelizadoras que tenemos con ellos. Es cierto también que poco conocida y propuesta y muy poco disfrutada y aprovechada, pero con una fuerza transformadora y de cambio muy grande, desde lo pequeño y los pequeños.

Constitución. A lo largo de este sexenio 2005-2011, como muy bien os habrá situado María José, el voluntariado misionero sigue animado por nuestra hermana Geles, como en el sexenio anterior (gracias Geles) hasta que en 2007, en la sesión conjunta del gobierno general con los gobiernos provinciales se encarga a la Comisión de PJV de España el voluntariado misionero. A partir de este momento se coordina desde esta Comisión y se forma un equipo constituido por:

1. Laura Steegmann (coordinadora)
2. Belén Rivera
3. Sofía Quintáns

En 2010, entra a formar parte del equipo Inmaculada Plaza.
Y durante el curso 2010-2011, está formado por:

1.      Rosario Sánchez
2.      Inmaculada Plaza
3.      Sofía Quintáns

Siempre con María José, consejera general, como última responsable de la marcha de este grupo y del envío misionero de los y las jóvenes, cauce de encuentro entre las hermanas provinciales y las comunidades de acogida.

L@s jóvenes ¿Quiénes son?¿qué buscan? Son l@s PROTAGONISTAS

1.      Jóvenes que llaman a nuestra puerta: Sigue habiendo jóvenes que llaman a nuestra puerta, los menos, pero los hay. No saben qué hacer con su búsqueda e inquietud y de forma casual se encuentran con una de nosotras o alguien de nuestra Congregación, con algún joven...navegan en Internet. Los caminos son insospechados, y ahí están. Caminos de Dios sorprendentes.
2.      Jóvenes “de toda la vida”: Los que vienen de nuestros colegios o vinculados a nuestras comunidades, de la Asociación AMAM. Pertenecientes en su mayoría a nuestros grupos de fe y comprometidos en la pastoral de las provincias, en sus parroquias…Caminos de Dios que nos recrean y re-encantan.
3.      Jóvenes llegados de otros horizontes: Culturales, mentales, desde el agnosticismo. Caminos del Espíritu.
4.      Jóvenes “contagiados” por los mismos jóvenes. Caminos de experiencia personal, compromiso y libertad.
5.      “Juventud acumulada”: Adultos con proyecto de vida y con corazón grande, referentes. Nada es imposible, Él está en todos los caminos.

En definitiva, personas diferentes que se encuentran caminando hacia un mismo sueño: “OTRO MUNDO ES POSIBLE Y NECESARIO”. Y quieren colaborar ¡ya, ahora mismo, este verano! Vienen cargados de ideales y de rapidez, de inmediatez, pero todos desde un hondo deseo de “hacer algo por los demás, por los más pobres” y con nosotras, las franciscanas, no con otras ONGs o Congregaciones.


Objetivo y medios.
En el voluntariado misionero partir de la realidad ha sido fundamental: la anterior (estructura organizativa y acompañamiento del grupo) la de los mismos jóvenes, con sus deseos y expectativas y la nuestra como equipo animador. Tod@s hemos hecho y hacemos camino junt@s.

El objetivo más importante y que nos ha animado a lo largo de estos años ha sido la conexión con ese mismo sueño y deseo en todos los jóvenes y desde ahí acompañarlos en el descubrimiento de una vida entregada y en misión. No tendiendo, como objetivo último a la experiencia misionera, sino al despertar en ellos su capacidad interior desde la praxis compasiva, madurando motivaciones, haciendo su propio proceso de reflexión, descubrimiento y compromiso, que en unos casos deriva en la experiencia misionera y en otros no.

Por eso les decimos, de entrada, que para poder hacer su experiencia misionera tienen que venir, por lo menos, a los dos encuentros de fin de semana durante el curso. Lo importante, hermanas, es que las actividades están al servicio de las personas y vamos canalizando las distintas llamadas, para acceder a esta experiencia.

En los encuentros no hemos seguido una temática predeterminada, sí un proceso y hemos integrado siempre a nuevos y veteranos. Los materiales elaborados del voluntariado misionero nos parecieron muy buenos, pero modificables, por lo que fuimos generando nuevos y desde la realidad, sobre la marcha.

En cada encuentro y siempre procuramos cuidar la pastoral de la acogida, que habla por sí misma, que está llena de detalles y hace sentir como en casa. Genera pertenencia y sentido de familia. Y esa es la primera pastoral y lo que rápidamente todos y todas entendemos, estrecha lazos y vincula.

El hilo conductor de cada encuentro lo centra una frase de la Palabra de Dios (“Da gratis lo que gratis has recibido”…), que se traduce en:

  1. Dinámica de presentación. Es una de las partes del encuentro que más mueve a los jóvenes. Se procura provocar y sacar fuera la realidad personal, dando nombre sin miedo e incidiendo en el aspecto que queramos despertar y trabajar. Y todo esto con la indiscutible fuerza evocadora del universo simbólico, al cual los jóvenes acceden con mucha facilidad. El compartir de fondo genera más compartir de fondo y esto hace que se respire respeto, silencio y acogida que crecen en la medida que los jóvenes van haciendo su propio camino. Es importante destacar en todo momento el testimonio de los veteranos y la acogida que se brindan unos a otros.

  1. Música y ambientación. Acompañan y se hacen mensaje de fondo.

  1. Iluminación. Tratar de fundamentar los distintas temas desde nosotras y ayudadas por personas especialistas en temas concretos.

  1. Trabajo personal y de grupos. Le damos mucha importancia a la reflexión personal y al compartir, para aterrizar aquello que va significando para la vida del joven la solidaridad y la entrega.  No tanto desde las expectativas y sueños, sino desde su realidad concreta y cotidiana. Aquí hay que subrayar la buena influencia de los veteranos.

  1. Visita y acercamiento a lugares de misión. Es otro de los momentos más significativos para ellos. Conocen proyectos concretos y posibles, y sobre todo la entrega cotidiana de personas que sufren y aman.

  1. Testimonios de hermanas y jóvenes. Lo esperan con mucha ilusión y les abren los ojos. Se refuerzan, se animan, se valoran, preguntan, se paralizan, se dan cuenta, se cuestionan…nos cuestionan…En el primer encuentro tiene mucha fuerza los testimonios de los que “vienen” y en el último la ilusión y los proyectos de los que desean ser enviados.

  1. Dimensión celebrativa. Lo invade todo, por eso no se hace difícil disfrutar de los tiempos de silencio, de oración, y de la eucaristía. Las personas que no son creyentes descubren que la fe es vida, aunque ellos no vivan la experiencia de encuentro con Jesús. En esta dimensión procuramos cuidar los tiempos fuera del propio encuentro: paseo, tomar un helado, comer juntos el domingo. Y recogemos los frutos del encuentro en una pequeña celebración de envío (canción, símbolo, expresión, frase bíblica…)

  Si realmente algo es procesual, debe ser cuidado en los “entretantos”. Por eso, late en todos los encuentros, con todo lo que tienen de riqueza, la llamada al cuidado de las personas en los “tiempos intermedios”.Ahí se nos juega mucho en pastoral, en el voluntariado misionero. Por eso, hemos intentado:

  1. Acompañar personalmente y en la medida de nuestras posibilidades a cada joven:

ü  A través de entrevistas personales de “primera acogida”, donde a los nuevos se les explica qué es el voluntariado misionero, partiendo de sus motivaciones.
ü  Vincular a los jóvenes, para que ellos se acompañen unos a otros, con comunicación e información frecuente.
ü  Abrir nuestra casa, nuestros horarios, costumbres…que “salir el salir a su encuentro” sea prioridad DE TODAS.
ü  Mostrar el cariño y la preocupación con cada un@, por su mundo, sus inquietudes y sus intereses.
ü  Mostrar Y DEJARNOS ENCONTRAR por el rostro de Jesús, Buen Pastor, siempre. De modo explícito e implícito. Aprender nuevos lenguajes de vida y de fe.
ü  Ofrecer acompañamiento sistemático u otros tipos de acompañamiento a quien lo demande o necesite.

  1. Canalizar sus inquietudes, nunca dejar o abandonar:

Muchas veces por falta de tiempo o porque no se abarca, porque una no se siente preparada para ofrecer esto que el joven necesita, se le deja o abandona. Tratar de reconocer esta limitación es muy importante, para derivarla a otra persona o grupo que sí pueda acompañarla o contenerla. Esto es un arte y hace al joven sentirse querido y ser persona. Siente que nuestro interés es “su bien”.

  1. Integrarlos en la vida de la pastoral provincial:

Algun@s jóvenes provienen de esa vida pastoral provincial, y esto enriquece a todos. Ofrecer la posibilidad de participar en todo lo que se fue programando y realizando en las zonas y provincias y desde la Comisión de PJV ha sido muy rico: encuentros de formación, Pascuas Misioneras en el mundo rural, campos de trabajo en Vega de Valcarce y en el hogar de niños de Madrid, campamentos, Escuela de Tiempo Libre, voluntariados diversos…
De la misma manera que algunos se ha integrado en el ritmo de nuestra pastoral, con mucha libertad otros han participado de encuentros puntuales nuestros o de otras Congregaciones, ONGs…con libertad de “entrada y salida”.

  1. Realizar encuentros por zonas:

En los tiempos fuertes del año litúrgico y convocando a los nuevos, hemos realizado encuentros “formales” de un día. También aprovechando los distintos “envíos misioneros”.

Hemos motivado los encuentros “informales” por zonas, tratando de compartir vida e inquietudes en las distintas ciudades y autonomías.

  1. Celebrar con ellos, sus familias, sus amigos y las comunidades de hermanas los “envíos misioneros”:

Con los jóvenes donde se hace posible vivirlo desde la fe y celebrarlo de forma comunitaria, ha sido posible vivirlo así. Como impulso de vida y entrega para todos.
Donde no se hace posible esto, se celebra igual con la persona y se trata de estar, de saber estar con su familia.

  1. Dejar “deberes” después de cada encuentro, para provocar en ellos la sed, el diálogo, el apoyo y el compromiso:

Es algo que ha provocado que algunos grupos se encuentren por zonas, pero es necesario darle más vueltas y ver modos de hacerlo posible.

  1. Información y propuesta dentro y fuera de nuestra familia congregacional:

Hemos tratado de dar a conocer el voluntariado misionero desde la programación anual de PJV, además del envío de cartas a principio de curso a hermanas provinciales, equipos de pastoral, comunidades…

Hemos respondido a llamadas concretas desde Misión Compartida, colegios, parroquias. Los jóvenes han dado testimonio de su experiencia de pertenencia al grupo y su experiencia misionera donde se les ha invitado.

Todavía hay hermanas y comunidades que apenas conocen este grupo. Y en la misma medida no se da a conocer ni se propone. También hay hermanas muy interesadas, que conocen y dan a conocer. Habría que hacerlo extensivo a nuestros herman@s de la Asociación.

Después de los encuentros y de los “tiempos intermedios” se va viendo la evolución personal de cada un@. De ese primer ¡ya, ahora mismo, este verano me voy! va emergiendo cierta calma, los miedos, la debilidad de los otros y los suyos propios…todo esto lleno de ilusión, mucha ilusión. Se incide en vivir la experiencia misionera en el mejor momento de la vida. Y es delicado, por nuestra parte, la tarea de acompañar ese “ir o no ir”.

    ¿Cómo se coordina la experiencia misionera?

  1. En equipo. La búsqueda y el discernimiento es conjunto, intentando lo mejor para la persona.
2.      Siempre en diálogo con la persona para que pueda desarrollar sus habilidades y potencialidades, abierta a lo que se presente y formalizando el envío a través de una carta de motivaciones y una entrevista personal.
  1. En el equipo, entra en diálogo Mª José con las hermanas provinciales, desde la realidad de la persona, las posibilidades de las comunidades y  los proyectos de misión.

La experiencia misionera. Suelen estar alrededor de dos meses. El viaje se lo pagan ellos y el seguro y la estancia, nosotras. En cuanto se comunica el lugar en el que harán su experiencia misionera, el joven se pondrá en contacto con una hermana de la comunidad. Siempre es un riesgo.

Dependiendo de las características de la persona o de la misma comunidad, viven con las hermanas o en otra casa cercana. Por este mismo hecho y en el vivir, lo que más les marca, para bien o para no tanto, es el encuentro con las hermanas. Repito, lo que más marca la experiencia misionera es el encuentro con las hermanas.

Es muy importante, en la coordinación de esta experiencia, la situación de la persona, pero también la situación de la comunidad que acoge y la misión o pequeño trabajo destinado a ese joven. Tienen motivación, pero no son religiosas fmmdp.

En este sexenio han hecho nueve personas su experiencia misionera: Mari Carmen, Ana, David, Charo y Leti en Argentina. Esther en Bolivia. Ignacio, Mucha y Carmen están en este momento en Benín. GRACIAS A LAS HERMANAS QUE LO HABÉIS HECHO POSIBLE Y MANTENÉIS LOS VÍNCULOS DE CARIÑO Y AMISTAD CON ELLOS.

Líneas de futuro. Están llenas de esperanza y vida. Este grupo es un germen de vida nueva para nosotras, las hermanas. Es uno de los mejores lugares de encuentro con l@s jóvenes. Pero tenemos que:

PRIORIZAR REALMENTE LA PASTORAL Y LA OPCIÓN POR LOS JÓVENES, que no se quede recogido y escrito de manera preciosa en el Documento Capitular.

Para esto trazaría las siguientes líneas de futuro…

1.      Reconfigurar el equipo animador del voluntariado misionero, formado por hermanas, jóvenes veteranos y alguno de l@s herman@s de la Asociación. Este equipo estaría vinculado a las Comisiones de PJV y JPIC. Con formación pastoral, desde la espiritualidad de la solidaridad y la justicia y la paz. El voluntariado misionero bebe de las dos fuentes.

2.      Conocer y establecer puentes con los grupos misioneros de nuestra familia de los distintos países, para unificar criterios y fuerzas y ofrecer experiencias de formación y de misión compartidas.

3.      Reanimar en las hermanas el sentido evangelizador y misionero de nuestra vida. Motivación de los equipos provinciales y regionales para animar y preparar comunidades que acojan a los jóvenes y hermanas que acompañen directamente los procesos. No solamente en América Latina y África, sino también en los Cuartos Mundos y las fronteras de Europa. Este es un gran reto para nosotras.

4.      Buscar y discernir comunidades y proyectos de misión concretos para presentar a los jóvenes, con modalidades distintas y en todos los países donde estamos presentes: modalidad personal y de grupo. Siendo conscientes que se van poco tiempo y su disponibilidad es grande.

5.      Abrir nuestras vidas y nuestras comunidades a la realidad que el mundo vive y padece. Tantos hermanos y hermanas nuestras en los márgenes. Leer, formarnos, acercarnos, interesarnos, unirnos a otros “grupos distintos” que nos mueven a la Indignación y al Compromiso con los más pobres de la tierra. A vivir la praxis compasiva que Francisco y María Ana vivieron. Esto nos lo dicen los jóvenes, desde su sensibilidad, por activa y por pasiva. Recrean y re-encantan nuestro ser de mujeres franciscanas.

…y acabo alabando y bendiciendo a Dios por tanto bien recibido. No me sale de otra manera. Han sido años de camino de Emaús. Gracias por la vida de cada hermana y de cada joven. En ell@s experimento el arte y el misterio de esa urdimbre que Dios teje, de Jesús peregrino y Buen Pastor que se va colando en nuestras vidas en medio de la vida, desde un amor incondicional. Sin posesión y sin poder, por amor. Gracias por ser enviadas hoy con esa misma misión a una nueva realidad.

                                                                                                           Sofía Quintáns Bouzada








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